El dato más contundente del estudio es la caída del interés en las noticias. Hace una década, seis de cada diez jóvenes seguían la actualidad; hoy apenas lo hace poco más de un tercio. Pero no es desinterés total: es cambio de formato y de intermediarios. Plataformas como TikTok, Instagram y YouTube se han convertido en la puerta de entrada a la información, desplazando a la televisión, la radio y la prensa escrita.
En ese ecosistema emergen los llamados “newsfluencers”: creadores que explican, opinan o resumen noticias en lenguaje simple y directo. Ahí está la clave del dato que más incomoda a los medios: 51% de los jóvenes confía más en influencers, frente a 39% que prefiere a los medios. No porque sean más rigurosos, sino porque son más cercanos, más rápidos y están donde ocurre la conversación: el feed.
Bolivia no es ajena a esta tendencia, pero tiene particularidades que la hacen más compleja. El consumo informativo sigue teniendo un peso importante en la televisión y la radio, pero la agenda ya no nace ahí. Hoy, muchas veces, empieza en Facebook o TikTok, donde circulan denuncias, opiniones y contenidos virales que luego son recogidos por los medios tradicionales. Es un cambio silencioso pero profundo: los medios ya no marcan el ritmo, lo siguen.
A esto se suma un contexto delicado: baja confianza institucional, alta polarización política y escasa cultura de verificación. En ese terreno, los influencers —o simples generadores de contenido— pueden tener un impacto mayor que el periodismo profesional, incluso cuando la información es incompleta o incorrecta. El riesgo no es solo perder audiencia, sino perder la capacidad de ordenar la conversación pública.
Frente a esto, los medios bolivianos enfrentan un dilema urgente: adaptarse o quedar relegados. Adaptarse no significa imitar a los influencers, sino traducir el periodismo a nuevos formatos: videos cortos, lenguaje directo, rostros visibles y presencia constante en plataformas. Pero sin perder lo que los diferencia: el criterio, la verificación y la responsabilidad editorial.
Por Equipo de redacción
