El escenario electoral boliviano sufre un sacudón con la confirmación oficial: Eliseo Rodríguez, líder del Frente Para la Victoria (FPV), ha roto con Evo Morales y expresó su arrepentimiento por haber abierto la sigla al expresidente. Este anuncio reconfigura el tablero político, ya que Morales dependía del FPV como posible vehículo para postularse, ante su distanciamiento orgánico con el Movimiento al Socialismo (MAS).
Rodríguez ha señalado que su partido continuará en carrera electoral sin Morales, y ha mencionado que Andrónico Rodríguez, actual presidente del Senado, está entre los nombres que el FPV considera para una candidatura presidencial alternativa. Aunque no se ha confirmado una alianza formal con Andrónico, la mención de su nombre indica un cambio de orientación estratégica del FPV, que busca mantener su protagonismo electoral incluso si Morales queda inhabilitado o sin estructura partidaria.
Esta ruptura se produce mientras el Tribunal Supremo Electoral (TSE) mantiene su competencia exclusiva para pronunciarse sobre la procedencia de candidaturas una vez que estas se formalicen, en concordancia con la Ley 018 del Órgano Electoral Plurinacional. En ese marco, Morales todavía no ha oficializado su postulación, aunque su entorno ha advertido que, de ser inhabilitado, acudirá a un amparo constitucional ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), con eventual revisión del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP).
La ruptura con el FPV complica aún más el panorama para Morales. Sin una sigla habilitada y con divisiones abiertas dentro del MAS, su futuro político inmediato queda en suspenso. A su vez, la mención de Andrónico Rodríguez como figura de recambio abre una nueva vertiente dentro del bloque masista y afines, donde la pugna por la representación popular se intensifica.
Mientras tanto, el TSE sigue evaluando denuncias contra el FPV y deberá decidir si esta organización política puede seguir activa sin vulnerar los requisitos establecidos por la normativa electoral. Lo cierto es que, con esta decisión, Evo Morales se queda sin estructura partidaria sólida, y la incertidumbre sobre su candidatura se profundiza a pocos meses del inicio formal del calendario electoral 2025.
Redacción central
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