Elon Musk, a través de su compañía SpaceX, ha anunciado la activación progresiva del servicio Starlink Direct to Cell, una revolucionaria modalidad de internet satelital que permitirá a ciertos modelos de teléfonos celulares conectarse de forma gratuita en zonas sin cobertura móvil tradicional.
Esta tecnología, que utiliza satélites de órbita baja, busca reducir la brecha digital en áreas rurales o de difícil acceso, ofreciendo conexión LTE sin necesidad de torres o redes terrestres. En su fase inicial, el servicio permite enviar mensajes de texto —incluidos de emergencia al 911— directamente desde el celular a través de la red satelital, y se espera que en los próximos meses se incorporen llamadas de voz, envío de imágenes y acceso a datos móviles.
📱 Modelos compatibles
Según el anuncio oficial, más de 50 modelos de celulares podrán beneficiarse de esta conexión sin costo adicional, entre ellos:
Samsung: desde los Galaxy A14 hasta los S25 Ultra, incluyendo los plegables Flip y Fold (de la versión 3 a la 6).
Apple: desde el iPhone 14 hasta el iPhone 16 Pro Max.
Motorola: gama 2024 de Razr y Edge.
Google Pixel: Serie 9 completa.
T-Mobile: REVVL 7 y REVVL 7 Pro.
Cuando un usuario se encuentre fuera de la red móvil tradicional, el dispositivo mostrará automáticamente la señal «T-Mobile SpaceX».
🌎 ¿Y en Bolivia?
Actualmente, la fase beta del programa está activa en Estados Unidos, y se prevé una expansión gradual hacia otros países de América Latina y el mundo. Aunque no se ha confirmado una fecha oficial para Bolivia, desde fuentes cercanas al ecosistema satelital se espera que el servicio llegue eventualmente a la región andina, dada la importancia de reducir la brecha digital en comunidades alejadas del eje troncal.
Organismos como la Agencia Boliviana Espacial (ABE) y operadores locales ya monitorean el desarrollo de Starlink en países vecinos, como Chile y Brasil, donde su instalación ha ganado terreno en zonas rurales.
📡 Una oportunidad para la inclusión digital
La promesa de Elon Musk con Starlink Direct to Cell no solo representa un avance tecnológico, sino también una oportunidad para democratizar el acceso a internet en zonas tradicionalmente excluidas. Si bien aún falta claridad sobre tarifas a largo plazo, integración con operadoras locales y aspectos regulatorios en países como Bolivia, el despliegue global de esta tecnología podría cambiar para siempre la forma en que nos conectamos.
Redacción central y agencias
