TSE entre el reto de poner orden o perder autoridad en el desmadre del proceso electoral
El proceso electoral boliviano rumbo a 2025 se adentra en una espiral de judicialización y desconfianza, mientras el Tribunal Supremo Electoral (TSE) enfrenta un dilema institucional: imponer orden y hacer respetar sus resoluciones o ceder ante presiones que podrían costarle su legitimidad. La reciente solicitud de anulación de la personería jurídica de UCS, el partido de Jhonny Fernández, añade un nuevo capítulo a este escenario caótico.
