En medio de la cuenta regresiva hacia las elecciones judiciales del 17 de agosto —donde Santa Cruz es el departamento con mayor número de electores registrados— Branko Marinkovic, exministro de Jeanine Áñez y ahora aliado político clave de Tuto Quiroga en la región cruceña, lanzó una dura advertencia contra lo que considera una nueva instrumentalización del sistema judicial boliviano.
“Luis Fernando Camacho debe estar libre, porque es inocente, junto a él Jeanine, Pumari y todos los presos políticos del masismo”, afirmó en respuesta a lo que calificó como intentos de tergiversar sus palabras por parte de algunos periodistas.
Marinkovic también reveló que recibió información sobre una supuesta intención de sectores judiciales afines al oficialismo de eliminar las denuncias contra Evo Morales, abriendo así la posibilidad de una habilitación «de último momento», que califica como “ilegal y anticonstitucional”.
“La justicia tiene que actuar de acuerdo a ley, no de acuerdo a las necesidades y desesperación de un modelo fracasado”, sentenció, en abierta crítica al gobierno del MAS y sus intentos de reconfigurar el tablero político.
El mensaje cobra especial relevancia por el contexto: Marinkovic ha pasado de ser un exlíder cívico confrontacional a convertirse en uno de los principales operadores políticos regionales a favor de la candidatura presidencial de Jorge Tuto Quiroga, sobre todo en Santa Cruz, el bastión electoral más grande del país. Su declaración no solo busca denunciar el uso político de la justicia, sino también reforzar la narrativa de persecución contra opositores a fin de que la justicia considere y determine la liberación de los mismos.
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