En la posesión del nuevo Alto Mando Policial, Rodrigo Paz marcó un quiebre simbólico y político. Frente a Mirko Sokol y los generales designados, el Presidente habló de recuperar el “color verde” de la institución: el de la esperanza, el servicio y la confianza ciudadana. Su mensaje fue directo: la Policía entra a una etapa donde la transparencia no será negociable y donde la conducción deberá mantenerse lejos de presiones partidarias.
Paz dejó claro que el país no tolerará más “grupos de poder que se enquistaron en la institución” y que el nuevo mando debe estar integrado por “hombres de bien”, enfocados en la disciplina, el respeto a la ley y la protección de la ciudadanía. La renovación, dijo, no es un cambio de nombres sino un cambio de cultura, uno que debe sentirse en las calles, en la investigación y en la lucha contra la corrupción interna.
El Presidente también convocó a la Policía a recuperar la confianza perdida ante los constantes escándalos que marcaron los últimos años. “La gente necesita volver a creer”, afirmó, advirtiendo que la legitimidad no se otorga desde el poder, sino desde el comportamiento diario de la institución. Con ese mensaje, Paz cerró la ceremonia, dejando instalada la expectativa de una Policía más profesional, más cercana y, sobre todo, más verde.
Redacción central La Paz
