Las calles de Buenos Aires y otras ciudades argentinas se llenaron de manifestantes que expresaron su rechazo a las recientes declaraciones del presidente Javier Milei en el Foro Económico Mundial de Davos. En su intervención, el mandatario criticó abiertamente al feminismo y vinculó la homosexualidad con la pedofilia, lo que generó indignación en distintos sectores de la sociedad. Bajo el lema “Marcha Federal del Orgullo Antifascista y Antirracista”, miles de personas, incluidas figuras de la oposición, sindicatos y colectivos de diversidad sexual, salieron a protestar en defensa de los derechos conquistados en materia de género y orientación sexual.
Las consignas más repetidas durante la manifestación incluyeron frases como “Clóset y calabozo nunca más” y “Resistencia trans”, en un claro mensaje contra cualquier intento de retroceso en políticas de inclusión y derechos humanos. La movilización también sirvió para denunciar el impacto de los recortes en la Dirección de VIH y Vacunas del Ministerio de Salud, que ha reducido el acceso a tratamientos y programas de prevención. Organizaciones defensoras de los derechos de las personas con VIH alertaron que esta situación pone en riesgo la salud de miles de personas y representa un grave retroceso en la lucha contra la epidemia en el país.
El contexto de estas protestas se da en medio de un clima de creciente polarización en Argentina, con una administración que ha mostrado una postura hostil hacia los movimientos de diversidad y feminismo. Mientras el oficialismo defiende la necesidad de una transformación económica y política bajo premisas ultraliberales, las organizaciones de derechos humanos advierten sobre el riesgo de desmantelamiento de políticas de inclusión. La masiva convocatoria de la marcha evidencia que, lejos de diluirse, los sectores progresistas están dispuestos a dar batalla en las calles frente a cualquier intento de vulnerar sus derechos.
