En un nuevo pronunciamiento, Camacho cuestionó la respuesta del gobierno ante la creciente incertidumbre económica y denunció una desconexión total entre las prioridades del poder político y las urgencias de la ciudadanía. “La política no se come”, afirmó, en alusión a lo que considera una gestión demagógica centrada en sostener el modelo instaurado por Evo Morales y continuado por Arce.
Para Camacho, la salida de la crisis pasa por un cambio de rumbo, retomando la democracia y apostando por un modelo productivo basado en la confianza, la seguridad y la esperanza. Su mensaje busca no solo denunciar, sino convocar a la unidad de todos los sectores sociales y políticos para enfrentar lo que califica como el “socialismo masista en todas sus formas”.
Este mensaje se da en un contexto en el que el gobierno asegura que la economía boliviana mantiene una inflación baja y proyecta estabilidad para el resto del año. Sin embargo, los reclamos de escasez de dólares, el encarecimiento de productos importados y la creciente informalidad comienzan a erosionar el relato oficial. Camacho, aún privado de libertad, busca erigirse en una voz crítica y en un factor aglutinador frente a un modelo que, según Camacho, “ya no da para más”.
Redacción central
