La pantalla oficial de Naciones Unidas deja en evidencia lo que el gobierno de Arce intenta ocultar: Bolivia no participó en la votación que permitió al presidente palestino, Mahmoud Abbas, dirigirse por videoconferencia ante la Asamblea General tras la negativa de Estados Unidos de otorgarle visado.
La votación cerró con 145 votos a favor, 5 en contra y 6 abstenciones. Bolivia, sin embargo, simplemente no aparece: ni en verde, ni en amarillo, ni en rojo. Ausencia total.
El expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé lo sintetizó con crudeza: “Y Bolivia sigue sin voz ni voto.” Mientras que Evo Morales apuntó directamente al gobierno: “El gobierno le miente a Bolivia. Nuevamente nuestro país no votó en la Asamblea General de la ONU… Es una lamentable vergüenza.”
La narrativa oficial del gobierno aseguraba que Bolivia había recuperado su derecho al voto tras pagar una deuda de más de 770 mil dólares en cuotas atrasadas, incluso destacando que la cancelación se había realizado en bolivianos ante la falta de dólares. Los hechos, sin embargo, desmienten esa versión: en la votación del 19 de septiembre, Bolivia no figuró en el tablero.
Más que un error burocrático, la ausencia refleja una pérdida de credibilidad internacional. En un momento crítico de crisis de divisas y cuestionamientos al manejo diplomático del país, Bolivia se exhibe ante el mundo sin voz ni voto, como lo denuncian dos expresidentes de signos políticos opuestos.
Portada Captura Mahmoud Abbas durante su discurso en la Asamblea General de la ONU
