Cochabamba, 10 de junio de 2025 – La crisis de abastecimiento en Cochabamba se intensifica por la falta de productos básicos como aceite, arroz y azúcar. La distribución del aceite refinado “Sabor Casero”, producido por la Planta de Transformación de Subproductos de Soya en San Julián (Santa Cruz), ha encendido las tensiones regionales, especialmente tras denuncias ciudadanas de que La Paz estaría recibiendo prioridad en el reparto del producto estatal.
En una entrevista realizada en el mercado popular de La Cancha, Ana Veizaga, ama de casa cochabambina, expresó con indignación:
“Todos somos bolivianos, ¿por qué solo La Paz recibe el aceite? Cada día vemos menos productos en los mercados por los bloqueos, y nosotras, que madrugamos para comprar, nos quedamos sin nada”.
Su testimonio refleja el sentir de miles de familias que enfrentan largas filas y estantes vacíos a causa de los bloqueos persistentes, protagonizados por sectores afines al expresidente Evo Morales, quienes mantienen la presión en rutas claves que conectan Santa Cruz con el eje central del país.
El gerente general de EMAPA, Franklin Flores, salió al paso de las críticas y aclaró que la distribución del aceite “Sabor Casero” no está restringida a La Paz, asegurando que la planta de San Julián producirá 500 toneladas en junio y hasta 1 millón de litros mensuales desde julio, destinados al mercado nacional.
“Estamos trabajando para garantizar el abastecimiento en todo el país, complementando al sector privado, pero los bloqueos complican la logística”, señaló.
Flores agregó que el modelo estatal busca enfrentar la especulación y reducir la dependencia de los grandes comercializadores. La planta, inaugurada en diciembre de 2024 con una inversión de Bs 424 millones, forma parte de una estrategia gubernamental para asegurar la soberanía alimentaria, sin embargo, los obstáculos logísticos han impedido que sus beneficios lleguen de forma equitativa a todas las regiones.
En Cochabamba, la situación es crítica: los puntos de distribución de EMAPA están bajo presión, mientras que en los mercados como La Cancha los precios se disparan. Las comerciantes alertan que el aceite casi ha desaparecido, y las denuncias por acaparamiento o venta clandestina se han incrementado.
La percepción de desigualdad en la distribución alimenta el descontento social. Para muchas familias cochabambinas, la promesa de un modelo estatal eficiente y justo no se refleja en su realidad cotidiana. El conflicto entre el discurso gubernamental y las condiciones del mercado en regiones intermedias pone en duda la efectividad de las medidas estructurales si no se resuelven las tensiones políticas y sociales que bloquean su implementación.
Portada gentileza Abi
Redacción central
