En el Trópico de Cochabamba se conmemoró el aniversario del Estado Plurinacional de Bolivia sin la presencia física del expresidente Evo Morales, un hecho que marca un giro en la tradición de estas celebraciones. Por primera vez en años, los actos se realizaron con la ausencia del líder histórico, dejando espacio para que los asistentes expresaran su apoyo de manera simbólica.
Durante la celebración, varios seguidores llevaron máscaras con el rostro de Evo Morales, un gesto que buscaba proyectar su presencia y reforzar su figura dentro del acto. Este símbolo funcionó como recordatorio de su liderazgo y de la centralidad que aún conserva entre los sectores tradicionales, especialmente en el Trópico, bastión histórico del evismo.
En este contexto, figuras como Leonardo Loza se consolidan como referentes visibles dentro del movimiento. Loza, dirigente cocalero y exsenador, ha ganado protagonismo en medios y eventos, y se perfila como uno de los pocos actores con capacidad de representar al sector en caso de que Morales decida retirarse o salir del país. Sin embargo, su influencia sigue siendo más regional que nacional, y no alcanza el nivel de reconocimiento histórico del expresidente.
La ausencia de Evo Morales y la visibilidad de nuevas figuras reflejan un momento de transición dentro del evismo. Mientras los símbolos mantienen viva la figura de Morales, la política boliviana comienza a percibir la emergencia de liderazgos alternativos que podrían marcar la futura dirección del movimiento, abriendo un escenario de reconfiguración interna y ajustes estratégicos de cara a los próximos años.
Portada gentileza RKC
Redacción central Cochabamba
